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El hotel vintage de TWA en el aeropuerto JFK de Nueva York

Los aeropuertos son puntos de entrada y salida, menos algunos, que se convierten en puntos de destino, para disfrutar de su arquitectura y su historia.

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Los aeropuertos se están convirtiendo en puntos de destino, no de tránsito, cuestión lógica si tenemos en cuenta que son los edificios más visitados del mundo y, por ende, tienen un gran interés social y comercial. Hacer negocios, ir de compras, disfrutar de un buen restaurante o ver arte en los aeropuertos sin coger un avión es cada vez más usual. Todos estos argumentos se tuvieron en cuenta para la transformación de un icónico edificio neoyorquino: el histórico TWA del aeropuerto JFK.

El histórico edificio TWA del aeropuerto JFK de Nueva York ha sido rehabilitado para acoger un hotel vintage que satisfaga las necesidades de los viajeros

En nuestro país, puedes coger vuelos directos al aeropuerto JFK de Nueva York desde Madrid, Barcelona y Málaga, te lo digo porque sé que cuando termines de leer el artículo querrás visitar la enorme muestra de arquitectura en la que se ha convertido el maravilloso edificio aeroportuario que tienes ante tus ojos. Se trata de una construcción que finalizó en el año 1962, un año más tarde del fallecimiento de su creador: el arquitecto Eero Saarinen, un prolijo profesional de origen finlandés, conocido, también, por sus diseños de muebles.

Este histórico edificio, obra del arquitecto Eero Saarinen, finalizó su construcción en 1962 y fue declarado Monumento Histórico de Nueva York en 1994

El hotel TWA llega al aeropuerto JFK de Nueva York para alojarse en un edificio histórico

El edificio es tan importante, que fue declarado Monumento Histórico de Nueva York en 1994, tanto por su envolvente, como por su contenido, otorgando un enorme grado de protección al inmueble, que ha permitido, no obstante, su compatibilidad con el nuevo uso al que va destinado: el de hotel. Un uso que le dará una mejor y más prolongada vida, de la mano de los operadores hoteleros MCR Development, y con la colaboración de los estudios de arquitectura Lubrano Ciavarra (nuevos edificios) y Beyer Binder Belle (restauración de la terminal).

Ahora, los operadores hoteleros MCR Development y los estudios de arquitectura Lubrano Ciavarra y Beyer Bunder Belle han restaurado el edificio para acoger un lujoso hotel

El hotel TWA se inauguró el pasado mes de mayo (2019), después de dos años y medio de haber comenzado las obras (2016) y, atención, más de dieciocho años desde que se cerrara la famosa terminal (2001). Desde el momento del cierre se propusieron multitud de usos para el inmueble, pero ninguno terminó de ser aceptado, incluso se destinó a una exposición de arte en 2004, pero cerró antes de tiempo debido al vandalismo sufrido. Ahora, luce una espectacular nueva cara, debido a la inversión de 265 millones de dólares del proyecto (235 de euros).

El pasado mes de mayo, el hotel TWA abrió sus puertas a los primeros viajeros, después de dos años y medio de obras y restauración

El TWA cuenta con un total de 512 habitaciones ambientadas en los años 60

El Hotel se compone de la terminal original y dos edificios con formas curvas (a modo de alas): uno al norte y otro al sur, acompañando al diseño en planta del primero, y conectados a éste por dos pasillos. Cada construcción se eleva hasta seis plantas. Su escasa altura y su ubicación permiten a los usuarios del monumento histórico disfrutar de las vistas del resto del aeropuerto. Tiene 512 habitaciones, salas para eventos, seis restaurantes, ocho bares (algunos de época), un gimnasio de lujo y, lo mejor, una plataforma de observación de 930 metros cuadrados, con piscina de borde infinito en la azotea (Olé!).

El hotel está formado por una terminal y dos edificios de forma curva, situados uno al norte y otro al sur, ambos conectados por dos pasillos

Pero hay más, el hotel presume de revivir los íconos que hicieron popular la terminal, como el bar Sunken Lounge, gestionado por la empresa Gerber Group, y ubicado en la sala de espera de la terminal, con la misma tipología de mobiliario, frente a los enormes ventanales que, por ejemplo, dieron la bienvenida a Los Beatles en 1965. O el clásico Café de París que conserva el mismo nombre que llevó hace más de 60 años en su inauguración, eso sí, gestionado esta vez por un chef de renombre, Jean-Georges Vongerichten. Incluso han adaptado un histórico avión, el Lockheed Constellation (apodado Connie), que rompió moldes de mano de su creador, Howard Hughes, consiguiendo velocidades nunca vistas en estos aeroplanos de 1939, a un salón de cocteles de 1954, llamado Connie bar.

En total, el hotel consta de 512 habitaciones, seis restaurantes, ocho bares, un gimnasio de lujo y una plataforma de observación de 930 metros con piscina infinita

El interior del hotel ha sido diseñado por Richard Schultz y Stonehill Taylor aportando el toque clásico y moderno

Todo en los 36.500 metros cuadrados del complejo recuerda a los años 60, a la época de esplendor de la aviación americana. Desde los sonidos, con música del tiempo, hasta el mobiliario, con alfombras rojas como las diseñadas por Saarinen, o las toallas a rayas blancas y rojas de la piscina, que combinan a la perfección con los muebles clásicos diseñados por Richard Schultz, pasando, como podrás imaginar, por las habitaciones de hotel, diseñadas por Stonehill Taylor, con blancas paredes, pisos de madera, detalles en nogal y bronce, además de un escritorio personalizado con su ejecutiva silla… Hasta con lápices TWA diseñados para la ocasión por la empresa familiar Musgrave Pencil Company.

La decoración del hotel recuerda a los años 60, una época de auténtico esplendor de la aviación americana

El edificio de Saarinen es una bóveda dividida en cuatro, de forma que las vigas cruzadas permiten el sostén de la diminuta losa de hormigón, al mismo tiempo que permite la iluminación. El diseño original no incluía estas vigas seccionales, pero para soportar el peso de la losa con garantías, tuvo que utilizarse esta distribución, no obstante, un exquisito reloj en forma esférica cuelga de la intersección de las vigas, recordándonos que los límites físicos los marca la técnica del momento y los materiales que poseamos, pero los límites del diseño sólo están en nuestra mente.

Este nuevo edificio es una bóveda divida en cuatro partes, sujetas por una vigas cruzadas, que soportan el peso de una losa de hormigón, donde se coloca la iluminación

Habitaciones que puedes alquilar por día o por día y noche

El hotel posee uno de los vidrios más anchos del planeta, con 4,5 pulgadas, lo que equivale a 11,43 centímetros, garantizando que el ensordecedor y molesto ruido de los aviones no limite las horas de descanso de los usuarios. Estos cristales están tintados de forma que reflejan la imagen de la terminal, atrapados en una carpintería de aluminio con barrotes verticales, para realzar más la antigua construcción. Por cierto, la constructora fue la archiconocida Turner Construction Company, apoyada por más de 50 subcontratas, y empleando a más 450 personas al día.

Además, el hotel cuenta con unas cristaleras de 4,5 pulgadas que reducen el ensordecedor y molesto ruido de los aviones

De las 512 habitaciones de hotel, 86 serán suites, pero todas tienen baños con luces led, para iluminar sus suelos de terrazo (por ejemplo). En total, el proyecto ha utilizado 20 kilómetros de luces led (siempre led´s). Parece que nada ha escapado del control de los arquitectos y promotores. Con la ayuda de compañías como la internacional ingeniería Arup, la experta en fachadas Front Inc., el estudio INC Architecture & Design, que confeccionó el centro de eventos; o las empresas de carpintería de Ohio, Highland Wood Products y Hilltop Woodworking, que se encargaron las elegantes barras de nogal y las paredes de las 512 habitaciones del hotel.

Los propietarios del hotel han tenido una idea aún más rentable. Aparte de alquilar las habitaciones de hotel por día, las quieren alquilar por día y noche, duplicando así el número de estancias y, por supuesto, los beneficios. De esta forma, el hotel ofrece pernoctaciones regulares y estancias de corta duración con un mínimo de cuatro horas. Así que no tienes excusa para no visitar este maravilloso hotel de los sesenta y disfrutar de una velada vintage de primer nivel.

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